Por Andrés Mendieta
En las antologías sobre la historia de la literatura de Salta encontramos entre los pioneros de este quehacer de las Letras al doctor Francisco Javier Fernández o Francisco Javier Fernández y Pedroza, nacido en Salta en la segunda década del siglo XVIII; personaje que está vinculado a los cultos del Señor y la virgen del Milagro.
En documentos de aquella época cuentan que por entonces los cultos en honor a los santos patrones o “Fiestas del Milagro” motivaba un gran despliegue de feligreses que llegaban desde distintos puntos de la provincia como así de poblaciones aledañas para compartir de las ceremonias consistentes en Rogativas durante nueve días; misa solemne; oraciones peniténciales, rosarios, cánticos y sermones. Concluido estos ritos al noveno día se realizaba una procesión de penitencia en la noche del 15 de setiembre. Nada queda de aquellas plegarias pero sí el recuerdo que la mayoría de la grey católica –española, criolla e aborígenes- confesaba y comulgaba durante esos días.

Aquí surge el nombre del doctor Francisco Javier Fernández, insigne párroco de Humahuaca y de misericordiosa acción en esta ciudad como poeta de las estrofas que se plasman en la novena del Señor y de la Virgen del Milagro.
Para referirse a la Novena monseñor Miguel Ángel Vergara la califica como un “monumento de la literatura religiosa de Salta y de piedad, sana, ortodoxa y emocionante que informaba el espíritu cristiano e ilustrado de aquella época”. Vergara, en su Compendio de la Historia del Milagro de Salta”, continúa expresando: “Quizá la Providencia misma ha dispuesto retardar hasta 1760 la confección de este documento de cultura y alta civilización”.
El Obispo Miguel de Argandoña durante una visita pastoral que efectuó a Salta la aprobó y dio licencia para su divulgación con fecha 5 de diciembre de 1760. Previamente esta ofrenda fue analizada por el sacerdote jesuita Ignacio Javier de Leiva, en su calidad de censor. Este presbítero en su dictamen señala que ha sido compuesta con “notorio celo, piedad y devoción”.
DOCE ESTRELAS DEL CIELO DE MARÍA
(Fragmento)
Dios te salve Madre
Reina de los Cielos
Esperanza nuestra
Refugio y consuelo.
Virgen del Milagro
Gloria de aquel pueblo
En quien siempre halla
Todo su remedio.
Perdona, decías,
Mi Dios a este pueblo
En quien siempre halla
Todo su remedio.
Confundiros quiso
El dragón soberbio,
Pero con tu planta
Le quebraste el cuello.